FALTA DE RECONOCIMIENTO

Todos trabajamos para alguien, con alguien, por alguien o alguien lo hace para nosotros. La finalidad de este trabajo es ganarnos el pan con él, mejorar cada día y hacerlo lo mejor posible. Pero a pesar de no pedir nada a cambio, si surge la oportunidad de poder reconocer esta labor diaria, ya sea en público o en privado, siempre dará un plus de motivación y mejorará el vínculo afectivo entre compañeros, jefes, clientes y empleados.
El reconocimiento es un poder asombroso.
No es algo que se pida por contrato, no es una finalidad en sí misma, tampoco es valiosa económicamente hablando pero, tiene la capacidad de unir o separar relaciones personales según se ejerza este poder. ¿Qué es lo que hace que el reconocimiento tenga tanto peso sobre la relación entre las personas?

 
El reconocimiento es aceptación. Es gratitud. Agradecer un beneficio o un favor recibidos (Rae). Es un sentimiento que expresa la persona que reconoce o agradece un favor o bien recibidos (Google). Reconocimiento es la acción de distinguir a una persona entre las demás como consecuencia de sus características y rasgos. También sirve para expresar la gratitud que se experimenta como consecuencia de algún favor o beneficio. (Wikipedia).
 
El reconocimiento, es apreciación. Y hacerlo de forma pública, es una manera de ser generoso con otros y valorar que no habría progreso sin ti.
Es posible que, esto esto último, sea lo que más les cuesta reconocer a las personas. Cómo si el talento, valor e importancia de una persona se diluyera, menguara o perdiera a ojos del público, solo por el mero hecho de reconocer el trabajo de todo el equipo. 

 

Expresar el reconocimiento cara a cara, es muy importante pero en momentos especiales, el agradecimiento público tiene un gran poder sobre el mensaje que se transmite. Si el agradecimiento se hace en la sombra, ignorando tu presencia públicamente, evitando que nadie más lo sepa y sin compartir los resultados del trabajo con las personas implicadas, estás usando tu poder como demostración de autoridad. Además de hacer sentir sobre los demás la opresión de no poder decir quién eres, para evitar que a otros les perjudique de alguna forma. Si es que les perjudica.
El reconocimiento, es algo más que dar las gracias, pues no hace falta. Es compartir los momentos importantes surgidos del éxito de un trabajo con las personas que lo han hecho posible.
Eso, no es sólo dar las gracias, es hacer sentir el agradecimiento. Es demostrar verdadera gratitud.
 
Dar las gracias, pagar o regalar algo, es la forma más común de transmitir a la otra persona nuestro sentimiento de valor hacía lo que está haciendo. Sin embargo, no deja de ser un convencionalismo social. Por eso, si se presenta una situación con la que mostrarle a la otra persona que realmente valoramos y apreciamos lo que ha hecho por nosotros o lo que nos ha dado, y en lugar de reconocerlo, decidimos no hacerlo; da igual las veces que des las gracias, porque ya no será honesto y sincero.
 El reconocimiento, es el agradecimiento auténtico.
Son los pequeños detalles lo que hace tan grande el reconocimiento y transmiten mejor nuestro sentimiento. Son los gestos conectados con aquello que hemos recibido lo que hacen que lleguen al otro. Pero, ¿Dependemos del reconocimiento si te molesta que no lo hagan? Es cierto que hay personas que no saben reconocer y quiénes lo hacen, no lo hacen constantemente. Pero ¿hacemos favores esperando reconocimiento? Seguro que hay personas en el mundo que esperan un reconocimiento constante ante todo lo que hagan. Sin embargo, por lo general, el reconocimiento no es un fin en sí mismo. Solo lo es, cuando se presenta la oportunidad del reconocimiento y la persona que puede hacerlo decide omitirlo y ocultarlo. Es aquí cuando la satisfacción sobre lo que estás trabajando se pierde y el valor de mantener la relación con compañeros, jefes y clientes, se rompe y cambia.
 
 Al fallar en expresar tu gratitud, lo que en realidad estás diciendo a las otras personas es que “hubiésemos hecho lo mismo sin ti”.
 
El reconocimiento, no es primordial pero sí es esencial cuando se presenta la oportunidad. Con él, demuestras que has recibido o aportado algo ante los demás, te diferencia y te da valor. No valor económico, pero si humano. Mejora las relaciones sociales y estrecha el vínculo afectivo. El reconocimiento, te mueve por las mañanas para levantarte de cama y te saca la sonrisa durante el trabajo.
El reconocimiento te ilumina y la calidez de esta luz, no se puede comprar.
 
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