A VIAXE DO INVERNO / EL VIAJE DEL INVIERNO (En Galego y Castellano)

Onde a escuridade e a sombra enchen de vida cada rincón, coa chegada do outono, saio do meu fogar. Comenzo así, a miña viaxe por lugares descoñecidos: abeirando os ríos, pisando as areas frías e húmidas, atravesando espesas fragas baixo intensas choivas. Entre fendas, rochas, encoiros e cidades, por onde vou, vou paseniño. Sen rumbo. Levando sempre conmigo, a calma.

Houbo un tempo de guerra, no que tiven que axudar os soldados heridos e coidar meniños, apaciguar fogos e dar de comer a pobo: Alemania, Reino Unido, Finlandia… foron tempos!. Agora, xa de pouco valgo. Pos cos pasos dos anos, viaxo menos. Gostábame cando os rapaces andaban na miña procura, mentres eu agardaba agochado entre xuncos e raíces.

-Mira, mira! Atopei aquí! Este é mullidiño para poñer nos ríos! -dicíame una rapaza.

-Este ten árbores e herba para pazar as ouvellas cos pastorciños! -dicíame outro rapaz.

-Este e fino para o tellado do Portal!- decía o máis pequeño.

Con moito coidado, collíanme entre os seus brazos e levábanme ó seu fogar. Entre cantos, luces e sorrisos, eu ía quedando durmindo perdéndome entre o cálido calor da cheminea; esperando que coa chegada do próximo inverno, comece outra vez a miña viaxe.

 

Autora: Alba de Alba.

 


 

 

Donde la oscuridad y la sombra llenan de vida cada rincón, con la llegada del otoño, salgo de mi hogar. Comienzo así, mi viaje por lugares desconocidos: bordeando los ríos, pisando arenas frías y humedas, atravesando espesas fraguas bajo intensas lluvias. Entre grietas, rocas, pantanos y ciudades, por donde voy, voy lentamente. Sin rumbo. Llevando siempre conmigo, la calma.

Hubo un tiempo de guerra, en el que tuve que auxiliar a los soldados heridos y cuidar niños, apagar fuego y dar de comer al pueblo: Alemania, Reino Unido, Finlandia… ¡qué tiempos!. Ahora, ya de poco sirvo. Pues con los pasos de los años, viajo menos. Me encantaba cuando los niños me buscaban, mientras yo, escondido, me escondía entre juncos y raíces.

– ¡Eh, venir! ¡aquí encontré! Este es esponjoso para poner en los ríos! – dice una niña.

-¡Este tiene árboles y hierva para pastar las ovejas con los pastorcillos! – decía otro niño.

-¡Este es fino para el tejado del portal! –decía el más pequeño.

Con mucho cuidado, me cogían entre sus brazos y me llevaban a su hogar. Entre cantos, luces y risas, me iba quedando dormido perdiendome entre el cálido calor de la chimenea; esperando qeu con la llegada del próximo invierno, comience otra vez mi viaje.

 

Autora: Alba de Alba.

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