LA VIDA PERFECTA

Escribí sobre mi ansias y mis inquietudes. Todo aquello que me molestaba estaba allí plasmado, sin compasión, en cada párrafo. Cada vez que algo iba mal debía de liberarlo.

Las palabras que más escribía eran me odio, soy una inútil y estoy cansada. Me encontraba atrapada en mis propios pensamientos, llenos de palabras duras hacia mi. Las protagonistas de mis novelas ya no tenían nada propio. Todas sus virtudes y flaquezas eran mías:

      – Buenos días, señora Rosa, hoy la veo muy bien acompañada. ¿La mesa de siempre u hoy prefiere cambiar?

      – La mesa de siempre, Ana, pero con un plato más, por favor. Hoy mi hijo a decidido comer conmigo.  

Los diálogos de mis novelas, son una extensión de mi vida gris, pero con las notas de color que necesito. Ya quisiera yo que mi hijo comiera conmigo algún día. La señora Rosa, es la protagonista de mi primera novela que llegó a las librerías. Su vida es aquello que siempre he envidiado de mis amigas. No hay nada en ella que no quisiera que me ocurriese.

Quizá en ello, estribe su éxito: en la vida que no se puede alcanzar; la vida perfecta.

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